Paseo por Santiago, sin saber adonde voy; con gente que pasa como almas en pena a mi lado, con miradas ajenas y desoladas. A veces pienso que jamás podré salir de éste estado. Llevo 5 años caminando por el mismo lugar, con la misma masa de gente y con el mismo sentir. A veces siento que esta es mi agonía y sólo espero que el fin de ella no se extienda por más tiempo. Necesito dejar de caminar en esta vorágine y haré que pase. Llego, al fin, al rascacielos de este edificio y soy feliz porque mi espera terminó...