Retumbando en mis oídos,
retumbando en mi mente
ya no en mi corazón,
es sólo una sensación que vaga por mi cuerpo
sensación que no sabe donde detenerse,
que no sabe donde ir,
que no sabe donde guardarse y dormirse.
Es un zumbido que en el silencio se vuelve grito,
grito que se desvanece en los oídos de un pez,
en los ojos de un topo
y en las manos de un obrero.
Susurro de tristeza y melancolía,
de furia y de pasión,
de compasión y lástima,
no por mi sino por ti.
Por la verdad perdida,
por la ilusión derrumbada,
por la revolución vendida.
Por la incondicionalidad que perdiste
y el cariño que nunca tendrás.
Y así, el grito se vuelve nuevamente susurro
y por fin desaparece...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario