La del Segundo es vieja y refunfuñona, mal hablada y caprichosa pero pocos saben lo que esconde en su bodega. Ahí hay vestidos apoteósicos de noches pasadas, de plumas y amores nocturnos tan duraderos como dura un vestido puesto. Esconde sonrisas coquetas y un mar de lágrimas de desilusión. Puedes encontrar ese lápiz labial que usaba sólo en ocasiones especiales. La del Segundo esconde las ilusiones destrozadas y esa esperanza del retorno de su amor. Si la miras bien a los ojos podrás verla bailar en su bals de ensoñación.

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